viernes, 26 de julio de 2013

Reporte 12: 26/07/2013

26 de Julio,
Releyendo las últimas páginas de esta bitácora, vemos la dinamita del tiempo. Acá los ríos se han secado y vuelto a crecer, nuevos árboles han aparecido y con las tormentas otros tatos vueltos a caer. Un dinamismo constante y contagioso, pues también nuestra vida pareciera tomar nuevos rumbos que solo el tiempo guarda.
Hoy les escribimos desde nuestra nueva casa en Mullumbimby, con madera puesta en el fuego y energía renovada. Lo que parecía el paraíso en Koonyum Range terminó transformándose en un infierno. La falta de cuidado, las prioridades torcidas, nuestra constante dolencia por estar trabajando allí. Tantas contradicciones terminaron rompiendo el encanto y el sentido de habitar en esa morada, a pesar de la magia que alguna vez tuvo para nosotros y que compartimos con ustedes en el pasado. Se rompió el encanto, y se rompió con violencia e ironía, no la violencia que trae el puño ni la ironía que ofrece la metáfora, más bien con la palabra sencilla y el negro humor. Ya no dábamos más con la Jose, y bastó con que en un día pisaran a la culebra para que enterrara todo el veneno, veneno que es por sobretodo reacción, defensa e integridad. Bueno, la descarga fue completa y con firmeza. Miki y Piari escucharon todo lo que les teníamos que decir y nos retiramos con dignidad.
Mullumbimby es un pueblo pequeño, y me intriga como serán nuestros próximos encuentros con esta familia. Si la telenovela sigue el ritmo, los tendremos informados.
Ahora estamos en Paramenters Rd, en casa de Tristan, fabricador de Didgeridoos y músico que anda de gira por Europa. Es un arriendo de corto plazo, hasta el 30 de Septiembre para ser exactos. El lugar es alucinante, una casa que jamás pensamos podríamos habitar con el presupuesto de los mochileros. Seguramente la Jose les daría un festín compartiendo tanto detalle de este maravilloso lugar, pero como ella duerme no me queda otra que encaramarme al típico refrán: una imagen vale más que mil palabras. Lo intentaré de todos modos. 
Además de esta casa que venía con proyector y cocina chilota como chimenea, está el taller de Tristan donde fabrica sus didgeridoos, hay una huerta de primera, árboles frutales, madera ilimitada, y algo nuevo para nosotros, un baño de compost, lo que es toda una experiencia. Si seguimos el recorrido, unos pocos metros más abajo pasa un río que cruza por el interior del bosque pluvial. Ahí nos esperaba una canoa para ir de expedición. Eso es lo que hemos hecho esta mañana con un propósito muy claro: dar con los ornitorrincos que habitan en estas aguas. Misión cumplida, los hemos vistos, y estamos maravillados de la naturaleza y la vida que ofrece el valle de bosque tropical en el que vivimos.
Las novedades no callan para nosotros que llegamos a Australia con dos livianas mochilas y que desde entonces no han hecho más que engordar. El día que nos fuimos de Koonyum Range nuestra fiel Wacha todo terreno fue la que más sufrió. ¡Qué no le metimos! Aunque del sobrepeso no nos tendremos que preocupar por ahora, pues como muchos ya saben seguiremos en estas tierras por dos años más. En Junio dieron los resultados de las Becas Chile y ahí salía mi nombre, por lo que nos movemos a Melbourne en Febrero, yo para comenzar con mis estudios de Gestión Cultural en Cine y Jose para conquistar tantos proyectos que ya tiene en mente. Pero eso es todavía futuro, nuestro presente en Mullumbimby está más vivo que nunca, aunque ya con la nostalgia de saber que pronto tendremos que partir. Es por eso que este último tiempo hemos decidido tomarlo con más calma, y así lo estamos haciendo: la Jose trabajando algunos días a la semana haciendo aseo en un Hotel de Byron Bay, y yo ayudando a nuestro amigo italiano Nico construyendo una cerca de madera para su nuevo hogar. Happy days los que vivimos en Mullumbimby.
Como siempre, les seguimos deseando lo mejor, y esperamos tener noticias de sus aventuras. Con mucho cariño,
Jose y Cristof.

Happy days con nuestro amigo Pedro Costabal en Mullumbimby

    Celebrando el cumpleaños 33 de Evy. 
            Número cabalístico + amiga de la alegría = día de buenas noticias. 
 En pocos minutos veríamos la nómina de seleccionados de BecasChile

 Otro descubrimiento en las montañas de Wilsons Creek, Mullumbimby

 Tráfico de un viernes por la mañana

 Con Leo, nuestro sobrino putativo en Mullumbimby

 Bienvenidos a nuestra casa! Terraza de los desayunos

 La casa por dentro desde el living. 
Al fondo a la izquierda está el cine, y a la derecha nuestra pieza

 La vista de nuestra casa desde el taller de Tristan

 Jose y todo el talento de la cocina, 
transformando la materia que este lugar nos ofrece
 en alucinantes biscochos.

 La Wacha con el Búho de madera, 
su piel de serpiente y una pequeña 
artesanía al fondo que le fabricamos.

 En búsqueda del ornitorrinco en Paramenters Creek.
¿Sabían que el ornitorrinco sólo vive en Australia?

 La jose con su "Noah" en la canoa...jaja

A continuación les dejamos un link para que vean un video
 de nuestros paseos en canoa, para compartir lo más posible 
esta maravillosa experiencia.
Simplemente haga click, o en el peor de los casos, copie el link!

miércoles, 12 de junio de 2013

Reporte 11: 12/06/2013

Un nuevo reporte, este 12 de Junio de 2013.
Nos encontramos en nuestra pieza de Koonyum Range Retreat, lugar que ha sido nuestro trabajo y hogar durante los últimos 4 meses. Meses muy intensos, con altos y bajos, como en todo trabajo, y donde hemos podido conocernos de una manera muy íntima y profunda. Es que no es fácil estar en un espacio tan reducido, con un grupo de gente tan reducido con el que relacionarse día a día, y tampoco es fácil afrontar los altibajos del trabajo mezclados con una amistad que también va sufriendo cambios y adaptaciones. En ése espacio nos encontramos ahora, en nuestra pieza, que ya no será nuestra pieza desde finales de Julio. Porque hemos decidido renunciar a nuestro trabajo, haciéndole caso a lo que la guata nos decía, y cuidando también nuestra integridad física y mental. Éste ha sido un lugar soñado para nosotros,  cada cosa que hacemos día a día nos enseña algo nuevo del rubro de la hotelería, y nos prepara para nuestros futuros proyectos que tenemos en mente. Pero no se puede estar en paz en un lugar que, por más paradisíaco que sea, no hay una relación cien por ciento sincera y recíproca entre los humanos que lo habitan. Y así, sumando malos entendidos, problemas con las horas de trabajo, exigencias, expectativas no cumplidas, llegó un punto en que decidimos conservar la amistad con nuestros jefes, pero no el trabajo. Estamos muy tranquilos con la decisión, y como bien nos dijo nuestro tío Antonio hace unos días, cerramos una puerta para abrir diez más. Veremos qué nos traen de sorpresas y aventuras esas puertas misteriosas. Nosotros por ahora estamos viviendo un proceso de pena y alivio, una dualidad que no nos deja indiferente, porque al final de cuentas hemos construido una muy linda y profunda amistad con Miki y Piari, y no es fácil dar la espalda a una oportunidad que parece única e irrepetible, y que quizá incluso ustedes pensarán que no hay razón que justifique irse de tan maravilloso lugar, pero creemos que simplemente es hora de ponernos nuestra mochila al hombro, nuevamente, y buscar nuevos horizontes. El llamado a la vida nómade es ineludible, y fue algo que nos atrajo desde un principio, al momento de venirnos a Australia. Volveremos pues, en un mes y medio más, a tomar alguna decisión importante. Quién sabe cuál será nuestro próximo destino. Sólo sabemos que si nos vamos de Mullumbimby, extrañaremos profundamente a nuestros buenos amigos del bosque: Andrés, Evy y Leo, y Nico y Sherrie con sus hijos, junto a otras tantas personas que hemos tenido la oportunidad de conocer, y que hacen que esta estadía en Mullumbimby, por el tiempo que sea, ya valió muchísimo la pena y se ganó nuestro corazón.
Donde definitivamente hemos sentido un consuelo inigualable, es en la naturaleza de este lugar. Decir que nos conectamos de una manera especial con los árboles del bosque que nos rodea, porque no es lo mismo visitar un bosque que vivir en él, y conocerlo en los días de sol, o con sus árboles opacados en un día de neblina, o el ruido que emite al ritmo del viento en un día de tormenta, o su especial oscuridad durante la noche, o sus amaneceres a las 5:30 am. Todo esto, el bosque junto a sus animales que lo hacen vibrar de pura vida, son quienes nos han recibido siempre con los brazos abiertos cuando nos sentimos desamparados o inquietos. Son ellos quienes nos recuerdan todo el tiempo que la vida es una, es ésta, y es muy bonita como para desperdiciar un solo segundo de ella.
Es por eso que lo que sigue en este reporte de 12 de junio, es una historia que contiene y representa lo que significa para nosotros el contacto con la naturaleza.

La historia que contamos a continuación dejó de ser algo anecdótico. Sean ustedes quienes juzguen esta serie de hechos que, sin intentar ser objetivos, narramos en lo que sigue.
Una cadena de casualidades ha cavado un oscuro misterio, una inolvidable experiencia de analogías a lo largo del bosque en el que hemos estado viviendo este tiempo.
Todo empezó hace unos meses cuando comenzamos a ver la serie Twin Peaks de David Lynch. Nos hicimos adictos como quien se hace adicto a observar. Twin Peaks es un típico pueblo norteamericano donde todo parece marchar bien en la superficie, tal como puede pasar en un Mullumbimby de Australia o en un Porvenir de Chile. A lo largo de esta serie, Lynch inyecta una mirada llena de misterio y surrealismo, nos lleva a lo más oscuro del bosque Ghostwood para abrir ese recurrente portal en su filmografía hacia dimensiones de la percepción y lo real multiplicadas y derretidas. Bajo esta lógica, quienes hayan visto la serie estarán de acuerdo que Twin Peaks está atravesada por una frase que acompaña a su protagonista Agent Cooper como guía y como un indescifrable misterio: The owls are not what they seem (Los búhos no son lo que parecen). Eso se nos quedó pegado como a cualquier otro serievidente, pero eso de que los búhos no eran lo que parecían  era mucho más que algo pegajoso para nosotros, aunque nunca alcanzó a ser algo obsesivo.
En esos meses de Twin Peaks, con la Jose comenzamos a tener nuestros primeros encuentros con los búhos. El primero que encontráramos estaría muerto en Koonyum Range Road. Era bastante impactante verlo abandonado en la mitad del camino, y consideramos necesario darle un entierro inmediato en ese mismo bosque que probablemente tanto observó durante tantas noches.  Cavamos un hoyo y una vez enterrado, nos despedimos de él con respeto y admiración.
A estas alturas, los búhos tenían un significado especial. Así fue que mientras paseábamos en el mercado de Mullumbimby dimos con un artesano que vendía figuritas de animales en madera, incluidos el búho. Y nos compramos el búho, no precisamente por su belleza, sino porque lo sentíamos importante.
Cuando volvemos a casa del mercado supongo que fue el momento donde comenzaríamos a preocuparnos más que de costumbre. El búho de madera que recordamos claramente haber bajado del auto a nuestra casa estaba perdido. Lo hemos buscado largamente, pues la consigna siempre ha sido encontrarlo, sin importar en qué condiciones o en qué parte del trayecto se encontrara. Quizá el hecho de que haya desaparecido nos inquietaba en ese momento, y aunque el búho sigua perdido, y nosotros de vez en cuando sigamos buscando, estamos en paz.
En esos días se nos acabaría Twin Peaks. Sentiríamos también que nuestro futuro en Mullumbimby era incierto, al menos en el trabajo no seguiríamos por mucho más. Esa incertidumbre, y también esa sensación de querer desempolvar la mochila y ponértela nuevamente al hombro la comenzábamos a compartir con Josefina y nuestros amigos, e inesperadamente con los búhos también.
La semana pasada, en una noche de lluvia y neblina conduciendo a la casa de Andrés por LeftBank Rd se nos cruzaría un ave a una velocidad que nos dejaba sin capacidad de reacción. Alcanzaba a notar que algo se nos atravesaba como para mover el freno, pero el golpe contra el capó y la desesperación de haber atropellado un animal era inevitable. Amargo sentimiento era el que teníamos unos cientos de kilómetros más adelante, al punto de tener que gritarnos para decidir finalmente regresar a ver qué habíamos golpeado y examinar en qué estado se encontraría. Calle estrecha, calle resbaladiza, noche nebulosa y el corazón que latía más rápido que nunca hicieron que casi nos quedáramos estancados entremedio de la yerba y el barro al momento de estacionar el auto para ver al pájaro parado en el medio del camino. Pero salimos rápidamente de ese desfortunio, aparcamos al otro lado de la calle y ante los autos que venían en dirección contraria Josefina salió rápidamente del nuestro para parar el tráfico y así poder mover al pobre pájaro malherido. Al instante me acerqué para socorrerlo, y mientras lo tomaba y removía hacia un lado de la ruta ya comprendía que había atropellado un búho, pero que estaba a salvo aunque en estado de shock tal como lo estábamos todos nosotros. Luego de estar ahí con él acariciándolo y cerciorarnos con un local que estaría a salvo, continuamos nuestro camino hacia la casa de Andrés y Evy, yo con un miedo insoportable de protagonizar este evidente misterio, pero con Josefina a mi lado llena de optimismo y confianza sobre esta íntima relación con los búhos: los vivos, los muertos y los desaparecidos.
Nuestra historia con los búhos termina por ahora. Sigue siendo, al igual que para Agent Cooper en Twin Peaks, una guía y un indescifrable misterio. Si los búhos no son lo que parecen, entonces ¿Qué son? ¿A qué será que están aludiendo? ¿Cuál es el mensaje? ¿Hay mensaje, alusión o misterio? Primero teníamos que llegar a casa de Andrés y Evy para suspirar y verbalizar este último anillo de la cadena de hechos que ya habíamos estado compartiendo en el pasado. Sin embargo Evy, sin ánimos de escandalizarnos y con ojos fervientes de acción surreal, nos invitaba a mirar desde su patio un búho que tranquilamente se había posado hace unas horas en el árbol, un búho que tanto ella como los demás invitados de aquella noche pudieron contemplar, pero que al momento de ir a verlo (un poco para perdonarme y dejarlo hablar), solo alcancé a ver su cabeza que me quitaba la vista para volar hacia el interior  del bosque.

 Australian Zebra Finch en el brazo de Josefina

 En el patio de Andres

 Los lugares que ya extrañamos en Koonyum Range

 Con los dioses en Crystal Castle

En Crystal Castle

jueves, 16 de mayo de 2013

Reporte 10: 16/05/2013


El relato quincenal se nos fue a las pailas, y es que cuando baja la ansiedad y crece el vínculo con Mullumbimby  pareciera que está demás actualizar el diario de viaje. Pero no lo está. No solo porque su origen  ha sido establecer un puente mágico con la familia y los amigos que tanto queremos en Chile, no solo porque sirve de estímulo para que alguno de ustedes se reporte, o para que el día de mañana podamos leer esta bitácora y recordar tantas anécdotas que de lo contrario se volarían con el viento, junto a los dientes, el pelo y vaya usted a saber qué otra cosa más. Es, por sobretodo, una buena manera de recordar cuan generosa ha sido la vida con nosotros, un recordatorio para estar siempre agradecido de Dios y su creación.
La verdad es que nunca habíamos experimentado una manera de ser y de estar en el mundo tan plena. A la naturaleza desbordante de Mullumbimby se nos han sumado valiosas amistades. Tenemos muy buenos amigos y distintos: Andres, Evy, Miki y Piari ya los conocen por cuentos; ahora se integran Nicola y Sherrie, nuestros nuevos camaradas hippies de Mullumbimby (él Italiano y ella Australiana); a menos de dos horas Nico Larraín y María Vial nos reciben con mucho cariño en Brisbane, y la lista sigue, quizá con mi mejor  amiga y querida Jose.

El trabajo es otro regalo. A pesar de los contratiempos que alguna vez pasamos (y que por el carácter y la intensidad de estos personajes seguiremos pasando) es un verdadero lujo estar aquí. Hoy, barnizando las terrazas de las cabañas me acompañaban cantando los Kookaburras, aves del reino de los kingfishers como nuestro querido Martín el Pescador. Pincelando, contemplando este horizonte que no cansa nunca, mirando el mar como telón de fondo entre las montañas, pensando en la vida de Robinson Crusoe (que Jose y yo leemos por las tardes) no me deja otra salida que volcarme hacia lo divino, abrir los brazos en forma de agradecimiento, pero también de entrega, porque cuando la vida te regala tanto no queda más salida que regalar tu propia vida para esto que se parece a la belleza, el bien y la verdad en un pueblito perdido en el mundo.

Los queremos mucho a cada uno de ustedes, y hasta cuando sea que nos volvamos a encontrar, decirles que estarán muy cerca de nosotros, porque en nosotros viven. Les deseamos lo mejor! 

Ahora es mi turno. Después de las palabras de Cristóbal, que representan los sentimientos de ambos, me centraré más en los hechos que han acontecido estas últimas semanas. Comenzar por contarles que acá, gracias también a las costumbres de la gente de Mullumbimby y otros factores, hemos ido cambiando nuestra dieta a una más saludable y orgánica. Acá está mal visto comprar la fruta y verdura en Woolworths (equivalente a Lider de Chile), porque en este pueblo se apoya principalmente a los “farmers” locales, y hay una conciencia muy fuerte con eso. Por lo mismo, intentamos comprar en los locales de vegetales o en los markets (ferias) que generalmente se hacen los fines de semana. Y nosé si será algo meramente psicológico, pero nos sentimos mejor, comiendo más sano. Como ejemplo, mi desayuno de todos los días consiste en: avena (que la noche anterior dejo remojando en jugo de naranja), fruta picada, mix de semillas y nueces, y yogurt natural. Todo mezclado y mmmmm!! Se los recomiendo 100%!! Jaja. Y complementando este cambio en la dieta, salimos a caminar al parque nacional que tenemos a 100 metros de nuestra casa, además de que comenzaremos a ir a clases de yoga 1 o 2 veces por semana los dos juntos. Asique por lo que pueden ver estamos disfrutando no sólo el lugar sino también lo que éste nos ofrece.

Estas semanas, que ya están empezando a ponerse frías, aprovechamos los últimos rayos calientes del sol y hemos ido mucho a las playas. Encontramos una en Byron Bay que nos encanta.

Por otro lado, anoche volvimos de una visita a Brisbane que les hicimos a nuestros amigos Nico y María. Estuvo genial, llena de paseos por la ciudad, caminatas, una comida exquisita en la noche, y buenas conversas. Visitamos el Mount Coot-tha, un cerro con senderos muy bonitos, que terminó con una visita a los jardines botánicos. Luego nos tomamos el CityCat (un ferry que va por todo el río que cruza Brisbane) y nos bajamos en South Bank, donde se encuentra una playa artificial en medio de la ciudad, aunque obviamente con muchos más recursos que la de Lavín. Después de volver a la casa de Nico y María, ya de noche, nos subimos a nuestra “Wacha” y partimos de vuelta a nuestra casa, sin saber que no llegaríamos con tanta facilidad. La pobre Wacha no dió más y se apagó justo cuando tomamos la salida de la carretera para entrar a Mullumbimby. Por suerte tenemos contratado un seguro de asistencia en carretera y llegaron a ayudarnos a los 10 minutos, arreglando el problema y pudiendo finalmente llegar muy tarde a dormir. Así, hoy nos levantamos para partir otro día de trabajo, y esperando ver qué nos traerán las próximas semanas en este lugar tan sorprendente.

Los seguiremos poniendo al día y esperamos que la misma energía que nos acompaña a nosotros, los acompañe también a cada uno de ustedes en sus respectivas actividades. Los queremos mucho.

 Gumtrees desde la perspectiva de un daltónico

 Brunswick Market un sábado por la mañana

 El Cristof tocando su nuevo instrumento

 Nuestro diario amanecer

Jose, Nicola, Dante y la piccola Aurora en Brunswick Beach

 Robinson Crusoe en Byron Bay Beach

 Byron Bay Beach

 Cuando la lluvia juega con el sol....

 De izq. a der: Jose, Nico, Cristof, Pedro y María

  En los Botanic Gardens de Mount Coot-Tha

 Botanic Gardens de Mount Coot-Tha

 White Ibis

En los Botanic Gardens

En el City Cat con la sonrisa a flor de piel

 Heading South-Bank

 La famosa playa artificial! Y con Salvavidas!!

 Pana (alternador) llegando a casa. En 5 minutos asistencia y en 25 ya nos íbamos con el auto arreglado...Acostumbrarse a lo bueno no cuesta nada, se los prometo!

martes, 9 de abril de 2013

Reporte 9: 9 de Abril, 2013


Nunca sé cómo empezar los reportes… me es muy fácil quedarme sólo en la descripción de los hechos, pero haré un intento de complementar anécdotas con emociones y sentimientos.

Son tantas cosas las que hemos vivido desde que les escribimos por última vez, que seguramente se nos quedará algo en el tintero, pero hemos estado subiendo fotos y novedades también a facebook, por lo que la mayoría de ustedes igual ha estado al tanto de lo que va pasando, como es, por ejemplo, mi corte radical de pelo. La idea surgió un día cualquiera y se concretó a la semana, aproximadamente, y creo que fue una gran decisión en cuanto a comodidad, cambio de look y tomar un riesgo sin darle mayor vuelta en la cabeza. Eso es reflejo de cómo nos hemos sentido hasta ahora en este lugar, Mullumbimby, que nos ha acogido como si nos hubiese estado esperando siempre. Llenos de energía y liberados de tantas ideas, prejuicios, costumbres, etc, hoy sentimos que realmente estamos formando nuestra familia, Escobar Barceló, como queremos que sea, y esperamos que siempre tengamos la claridad para mantener este camino que hemos ido escogiendo, no olvidarnos de lo que nos está impulsando ahora a tomar estas decisiones, incluso después de que volvamos a Chile y nos encontremos nuevamente con nuestra cultura, que tanto queremos pero que se presenta en algunas formas como amenaza a esta exquisita libertad que estamos viviendo acá. No quiero sonar como comparando Chile y Australia, ni criticando. Queremos mucho a nuestro país latinoamericano y sabemos que en algún momento volveremos con todas las ganas de asentarnos allá, pero quiero tratar de comunicarles lo felices y plenos que nos sentimos viviendo acá.

Bueno, ahora a los hechos. Contarles que hemos estado aprovechando de hacer más paseos al Mount Jerusalem National Park, que está al lado de nuestra casa. Nuestra “Wacha” es la más apañadora, va a todas con nosotros, y se nos ha portado de maravilla. En uno de esos paseos llamamos a nuestros amigos Andrés, Evy y Leo para que se nos sumaran en un picnic, y bastó proponerles para que estuvieran esperándonos fuera de la casa, listos para un día de campo. Asique agarramos lo que había en el refri y partimos (esta vez en el auto de Andrés, ya que la Wacha tampoco es tan grande ni aguanta tanto peso…jaja). Fuimos a un tranque que está al final de un sendero precioso, pero que la caminata fue un poco sufrida debido al peso de la comida/cervezas (nos fuimos bien equipados), pero el esfuerzo valió la pena y llegamos a un lugar muy lindo, donde tiramos una frazada y nos dispusimos a pasar la tarde. Todos se bañaron menos yo (no me atreví por miedo a los bichillos), pero lo pasé genial cuidando a Leo, jaja. Ya después de unas cuantas horas en el tranque, decidimos volver al auto e ir a la cascada: gran descubrimiento para nosotros!! Esa cascada la podemos ver desde nuestra casa, pero no sabíamos cómo llegar. Ése día Andrés nos llevó y no hemos parado de ir.

También hemos hecho paseos por los alrededores de nuestra casa, tomando otros caminos y descubriendo ríos, puentes colgantes, casas abandonadas y paisajes desbordantes.

Por otro lado, nuestro trabajo en Koonyum Range Retreat se complementó este mes con el trabajo en el Bluesfest. Un festival de 5 días que se hace en un lugar muy cerca de Mullumbimby, y ahí estuvimos atendiendo el stand de sushi que tienen Miki y Piari (nuestros jefes del Bed and Breakfast, que tienen varios negocios). Fueron días muy cansadores, porque trabajamos hasta las 1am todos los días, pero valió la pena!! Pudimos ir a ver muy buenos conciertos (Manu Chao, Wilco, Xavier Rudd, Michael Kiwanuka, Rodriguez) y Cristóbal descubrió otras bandas nuevas para nosotros. Además el ambiente de festival acá es muy entretenido, cada uno en su onda muy original.

Unos días después de terminado el festival, cuando ya volvíamos a nuestra rutina del Bed & Breakfast, tuvimos la grata sorpresa de una llamada telefónica anónima. Eran nuestros grandes amigos Nico Larraín y María Vial, que se acaban de casar en Chile y a los dos días partieron a Australia a hacer lo mismo que nosotros, por un año. Y nos llamaban para contarnos que estaban en Byron Bay!! Partimos al otro día a buscarlos y los trajimos a nuestro hogar a dormir por dos noches, y mostrarles de qué consta nuestra vida acá. Fue increíble poder compartir todo esto con ellos. Con Cristóbal parecíamos dos niños, ansiosos de mostrarles tantos lugares, que seguramente nuestros amigos quedaron cansados con la visita, jaja. Pero fue muy lindo el encuentro, y más aún saber que estarán viviendo tan cerca (Brisbane).

Bueno, ahora dejo espacio al relato de Cristóbal, para no aburrir tampoco a nuestros lectores con tanto bla bla.

Que difícil resulta escribir un reporte cuando lo novedoso, la anécdota, lo rápidamente digerible ya ha quedado atrás como una primera etapa. Supongo que postergar la temporalidad de este relato se deba, exclusivamente, a la experiencia misma que se ha profundizado. Este síntoma (esperemos crónico) es el que intentaré compartir brevemente.

La sensación de seguridad que te otorga Mullumbimby ha sido una experiencia tan agradable como nueva para nosotros. En el nivel más higiénico, que es el de la seguridad material, The Biggest Little Town in Australia parece ser insuperable. Estacionar el auto con ventanas abiertas y llaves puestas, sin importar cuanta cosa haya quedado adentro, es cosa diaria. Tu único peligro serán las arañas o la lluvia que te pueda terminar inundando los pedales. Acá en definitiva, el hombre no es un lobo para el hombre, y la comunidad es tan sagrada como la persona.

Vivir con esta tranquilidad ciertamente proporciona seguridad psíquica, le permite a tu organismo redirigir toda esa energía, tanto excedente que queda abierto de golpe para ser gastado ociosamente. Pero no solo de bienes vive el hombre. Vivir en el bosque, entre muchas otras cosas, también te enseña a contemplar. Te ayuda también a contemplar lo contemplado, y es en esta dimensión que Mullumbimby nos abrió la puerta: la seguridad del espíritu.

En palabras de H. Arendt el espíritu corresponde al lugar donde cohabita el pensamiento, el juicio y la voluntad. Es la facultad activa que tenemos los seres humanos para construir nuestra vida y tomar decisiones. Y es en ese territorio, una vez que ya ha decantado la sorpresa, en el que hemos estado viajando últimamente con Josefina. Reconocernos en nuestra singularidad, compartirla y ver con distancia tantos fantasmas que pisábamos en el concreto ha sido un regalo que se lo atribuimos al misterio de contemplar todo desde la montaña. Esperamos, para cuando el tiempo indique, enfrentar esos oxidados miedos de raíz, aunque por ahora sea pura voluntad.
Estamos bien porque estamos vivos y con vida. Hay amor y excedente de proyectos (viajes, sueños, ideas, corazonadas), hay confianza inusitada y entrega absoluta (al fracaso, a otros escenarios, a la magia de la vida).

Cuando tienes la mochila al hombro te das cuenta que los sueños del espíritu son el mejor puerto para desembarcar y continuar hacia nuevos destinos.

Los queremos mucho, porque son nuestras raíces y nuestra constante compañía.


El amanecer desde nuestra pieza, todo los días a las 6:30am 

Cristóbal bañándose en el tranque 

Cuidando a Leo mientras los demás nadaban en el tranque 

Cascada con Andrés, Evy y Leo 

Cristóbal bañándose en la cascada 

 
Playa de Byron Bay

Byron Bay con Miki y Piari 

Ojo con el puente colgante! 


Cristóbal haciendo su trabajo de jardinero 

En Kinoko Sushi, Bluesfest 

Bluesfest 

Carpas del Bluesfest 

Playa, vino, galletas, queso (cordialidad de las villas) y grandes amigos

 
En la cascada con Nico y María

miércoles, 6 de marzo de 2013

Reporte 8: Marzo, 2013.


Miercoles 6 de marzo, 2013
Koonyum Range Retreat
Mullumbimby, NSW

Mullumbimby es un nombre extraño, entre trabalenguas y dialecto, de sonidos contrapuestos, un claroscuro: mullum-bimby. Es como lo sagrado, algo que fascina y repele simultáneamente, me asusta pero me gusta como canta la cumbia. Todo eso es este lugar, un bosque tropical que nos ha recibido en su temporada mojada, debiendo lidiar con tormentas, lluvias paralizantes y semanas bajo el abismo, pues aquí, arriba de la montaña donde vivimos, a veces puedes terminar habitando en la espesa compañía de nubarrones estancados o bien, amanecer con un sol encandilante que se filtra entre medio del bosque para presenciar -disfrutar, contemplar- en silencio el maravilloso lugar en el que hemos decidido echar raíces.
Mullumbimby es perfecto, casi casi perfecto, “here is where the real thing is happening” como diría nuestro amigo Miki, un pueblo hippie, de gente amable, sana, auténtica, que escucha y se hace escuchar. Es “The biggest Little town in Australia” por ser el primer pueblo en generar su propia energía, con una fuerte conciencia por los productos locales, preocupándose que las grandes empresas introducidas no terminen afectando al ecosistema, tal como sucede aquí con las ranas introducidas, los árboles introducidos y todo lo que no forme parte de la armonía que la naturaleza de los lugares otorga. Aquí hay orgullo y preferencia por lo local, y si es orgánico y sustentable, tanto mejor.
En un plano particular, Mullumbimby además representa para nosotros un futuro, la certeza de que nuestra vida debe seguir desarrollándose en compañía de la naturaleza. A ratos se nos olvida estar en Australia, porque hay algo del sur chileno que nos acompaña a todas partes. Pero seamos francos, esto es un paraíso, tenemos un trabajo que nos gusta, vivimos en un bosque encantado, miramos todo desde la montaña, y no por ello perdemos los beneficios que tiene toda ciudad. Mullumbimby es también cafes, canchas de tenis -públicas, buenísimas y gratis-, sesiones de música, bibliotecas high tech, mercados, festivales de cine, pizzerías italianas, bares y mucha onda, buena onda. A 10 minutos tenemos playas para elegir, parques nacionales para elegir, paradas para contemplar. Estar acá representa para nosotros el premio de haber buscado un lugar así, aunque nunca creyéramos que existiera algo tan hecho a la medida.
Ya, no les quito más tiempo, ahora Josefina tiene mucho que compartir. Pausa ideal para ir por un café y continuar leyendo el diario: Con mochila al hombro.

Ha pasado un mes desde que escribiéramos nuestro último reporte, y lo hacemos desde la que ahora es nuestra casa y trabajo, arriba de la montaña, con la alegría de estar teniendo esta oportunidad de crecer y aprender, y al mismo tiempo compartiendo el maravilloso viaje que acaba de emprender el Papo y la Belén en su casa rodante. Es que empatizar con estos aventureros es algo que surge desde la guata, algo que nace espontáneamente.
Lo primero es contarles que nuestro comienzo en el trabajo fue bastante movido, con mucho que hacer, desde tormentas a temporada alta en las cabañas. Y en eso, hemos tenido nuestros altos y bajos, pasando por semanas bastante críticas, trabajando más de lo esperado y viviendo todo con mucha intensidad. Así fue que hablamos con Piari y Miki, nuestros amigos y jefes, encontrando acción y reacción, así que estamos con las pilas nuevamente cargadas para continuar acá. 
Éste es un lugar increíble. Consta de la casa principal (donde viven Miki, Piari y sus dos hijos Pele y Teva) y nuestra pequeño departamento que queda debajo de su casa, donde tenemos un balcón con vista alucinante, y la piscina que ya muchos han visto. Además hay 3 cabañas, súper bien mantenidas, con todo el lujo que requieren para lo que cuesta quedarse en ellas. Nuestro trabajo es limpiarlas y prepararlas para cuando la gente llega, llevar el desayuno, la comida, o sea anfitrionar, algo muy entretenido. Además a mí me toca hacer trabajo de oficina (bookings y responder mails) mientras a Cristóbal le toca mantener el jardín. Como se pueden imaginar, siempre hay algo que hacer. 
Por otro lado, nos juntamos siempre que tenemos días libres con Andrés y Evy, vamos a hacer asados al parque, a caminar y hacer picnic en los parques nacionales que tenemos por aquí. Ellos son una gran pareja, de una generosidad abundante, ayudándonos con cada problema que tenemos, recibiéndonos en su casa siempre con unos banquetes increíbles y largas conversaciones. Estamos muy felices de tener a estos amigos tan cerca, son un gran apoyo.
Volviendo a las tareas de nuestro trabajo, contarles que hace dos días fuimos a hacer limpieza en otra casa que tienen Miki y Piari en Byron Bay (se llama Bali in Byron), que también arriendan. Esta es una casa entera de estilo oriental (ambientada en Bali), con mucha vegetación y toda la privacidad para recibir a una familia grande por una temporada. Y bueno, después de limpiar y terminar el trabajo nos subimos a la “wacha” (nuestro auto) y sorpresivamente no quiso partir. Intentamos muchas veces pero no hubo caso, así que lo tuvimos que dejar ahí, y hoy ya contratamos un seguro que justamente cubre estas cosas: si te quedas en pana o le pasa algo al auto mientras estás andando, ellos te  van a buscar donde estés y lo arreglan. Chequeo previo ya le hicimos: Batería no es dice el dostor aquí, probablemente sea el motor de partida. La verdad, vivir acá sin un auto es bastante difícil, porque estamos arriba de la montaña y no hay cómo bajar al pueblo de otra manera (aunque hemos hecho dedo un par de veces y resulta bien, pero para eso hay que tener tiempo). 
Esta tarde, luego de revisar el auto y contratar el seguro, nos fuimos a caminar al parque nacional que tenemos a 5 minutos de casa. Paramos en una lagunita donde Cristóbal nuevamente aprovechó de bañarse sin ropita (algo que practican mucho aquí en la zona) junto a Sammy, el perro de la familia. Llegamos hace un rato, cansados y con ganas de ir a dormir. Aquí van a ser casi las nueve y ya es hora de irse a la cama, aunque no lo crean.
Seguimos en contacto, seguimos recibiendo sus reportes de vuelta, y seguimos juntos para todos lados. Aquí en la montaña se los siente más cerca que nunca.
Antes que se nos olvide. Más abajo van las fotos de siempre y los link para que vean los videos de Bali in Byron y Koonyum Range Retreat, los lugares en los que trabajamos y descansamos.

Bienvenidos a Mullumbimby, el más grande de los pequeños pueblos australianos.

 Driving home on "La Wacha"

 Qué no nos hemos encontrado haciendo limpieza en las cabañas: 
desde ropa interior a packs de cervezas listos para destapar.

Se viene el invierno y el leñador Cristof provee a los 
huéspedes con su calor humano. 

Una mini lagartija con ganas de quedarse en el dedo gordo

 Una mini rana en nuestra ducha. 
Ojo, casi nada es mini aquí, esto es improbabilidad pura. 
Todo es gigante, como se mencionó en el reporte anterior.

 Bali in Byron. Si se quedó con ganas de +, más abajo viene el video

 Josefina, Leo y toda la amistad de un buen asado en Brunswick.

Cristof, un hippie más de Mullumbimby junto a Sammy 
bañandose en una parada del Jerusalem National Park.

El link para el video de Bali in Byron
http://vimeo.com/61162260

Y el link para el video de nuestra casa, en Koonyum Range Retreat
https://vimeo.com/61162261